Pasa una hoja de papel por la junta de la puerta; si se desliza fácilmente, el sello necesita atención o reemplazo. Limpia las gomas con solución suave para evitar grietas y moho. Comprueba que las puertas cierren sin forzar y que el equipo esté nivelado, porque una inclinación altera el cierre y el drenaje de descongelación. Lubrica bisagras si el fabricante lo indica y revisa tornillos flojos. Un cierre perfecto retiene frío, reduce ciclos del compresor y evita condensación. Toma fotos del estado de las juntas, etiqueta la fecha y comprueba de nuevo en tres meses para asegurar consistencia.
El polvo en serpentines obliga al compresor a trabajar extra y dispara la factura. Desconecta el equipo, usa brocha y aspiradora con boquilla estrecha para retirar pelusa y arenilla sin dañar aletas. Localiza el drenaje de descongelación y limpia con agua tibia y una gota de detergente, evitando obstrucciones que terminan en charcos internos. Un arrendador programó esta tarea semestral y su refrigerador dejó de vibrar por esfuerzo excesivo. Anota antes y después de la limpieza, así verificas impacto sobre ruido y eficiencia. Coloca parrillas sin bloquear rejillas de ventilación internas y conserva pasillos para el movimiento del aire.
Usa termómetro independiente: 1–4 °C en refrigerador y −18 °C en congelador. Ajusta controles lentamente y espera veinticuatro horas para validación. Guarda alimentos con espacio entre recipientes para circulación. Revisa empaques con cristales de hielo, signo de descongelaciones parciales. Cambia el filtro de agua siguiendo horas de uso, no solo meses. Si notas olores persistentes, descarta productos dudosos y limpia con bicarbonato diluido. Registra lecturas semanales y correlaciónalas con aperturas frecuentes o cargas grandes tras compras. Capacita a nuevos inquilinos con una nota visible junto al equipo. Seguridad alimentaria comienza con medición constante y hábitos repetibles.
Testea botones de prueba en GFCI mensualmente y documenta resultados. Verifica que las placas estén firmes y sin grietas. Evita enchufar la nevera en regletas con interruptor; prefiere tomas dedicadas. En hornos y secadoras, confirma voltaje y amperaje correctos según placa del fabricante. Si notas chispas, olor a quemado o calor en el enchufe, desconecta y agenda revisión. Un propietario reemplazó un receptáculo fatigado y previno una falla mayor. Etiqueta circuitos en el tablero, guarda fotos y manuales escaneados. Esta atención reduce riesgo de arcos eléctricos, protege garantías y mantiene continuidad de servicio durante temporadas de alta demanda.
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