Desconecta el equipo si corresponde, fotografía la posición original y retira la perilla con una palanca de plástico aplicada de forma uniforme. Limpia el eje con un paño, instala la nueva pieza con presión recta y controla el ajuste con un leve par. Si hay tornillo oculto, usa destornillador dinamométrico para no dañar la ranura. Verifica funcionamiento en cada posición. Documenta el proceso y comparte el resultado para que otros aprendan. Esta intervención típica devuelve control y estética sin dejar rastro de intervención brusca o inapropiada.
Con un nivel pequeño revisa la base del refrigerador y ajusta patas con llave de mordazas protegidas. Coloca cinta de pintor para no rayar. Aprieta tornillos de bisagra con par moderado y verifica sellado de la junta con una tira de papel. Si roza, reajusta suavemente hasta lograr cierre uniforme. No fuerces ni desmontes más de lo necesario. Anota cambios, toma fotos del antes y después, y cuéntale al propietario. Reducir vibraciones y mejorar el sellado ahorra energía y prolonga la vida del aparato alquilado.
Saca el filtro siguiendo el manual, aflojando pestañas con espátula de plástico si están duras. Cepíllalo con agua tibia, revisa residuos en la rejilla y limpia el perímetro con paño. Evita objetos metálicos que dejen marcas. Antes de reinsertar, inspecciona que asiente plano y gire libre si corresponde. Ejecuta un ciclo corto para comprobar flujo y ruidos. Documenta el proceso con fotos y tiempos, y comenta tus resultados para ayudar a otros inquilinos. Esta tarea simple mejora rendimiento, reduce olores y evita visitas técnicas innecesarias.